Lluvia de verano

Extraño y complejo el amor,
no me atrevo ni a entenderlo.
Es un nudo en la garganta,
un fuerte peso en el pecho.

Como lluvia de verano,
como invierno soleado,
como luz en la penumbra,
como caricia a tu lado.

Es esa sonrisa tonta 
mueca eterna de mi rostro 
que se resiste a marcharse
como el sol en pleno agosto.

El pincel para un artista,
me apiado del ignorante,
te alza, te da un respiro
del día a día constante.

Son olas de la mar brava,
rompiendo contra la orilla
que traen de nuevo la calma,
y bajo tu piel se arrodillan.

Piénsalo, mi buen amigo,
no debe ser enemigo.
Pan y vino, algo sencillo.
Un poema, el amor; un destino.


David Morilla Sorlí

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