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Mostrando entradas de febrero, 2026

Amor en silencio

Hoy te he visto nuevamente en esta mundana noche, con esa mirada tuya y esa risa sin reproches. Hemos cantado y bailado, reído, incluso gritado. Ojalá te dieses cuenta que te quiero aquí a mi lado. A veces solo imagino contarte lo que yo siento; mas no puedo darte mi mano, mi amor se lo lleva el viento. Deseo que ya pronto encuentres a quien brindarle tu suerte, y así arranques de mi pecho, cruel pero sin despecho, estos deseos de verte, y estas mohínas poesías, que nacen de no tenerte. David Morilla Sorlí

Lorenzo y Catalina

Una noche fría de enero, como glaciar de la Antártida. Larga noche, casi eterna, gélida y enigmática. Nadie se atreve a salir; la bruma apaga las luces. Solo un audaz caminante se aventura por los cruces. Y tras cuatro horas afuera, tres sumido en la penumbra, halló aquel valiente errante dos fulgores que lo alumbran. Uno asoma desde occidente, redondo, ligero y tenue; el otro nace en oriente, con un resplandor ardiente. «Son Lorenzo y Catalina» nombres del Sol y la Luna. Y en cualquier noche de invierno, al alba, belleza pura. David Morilla Sorlí

El filo de tu mirada

Me pierdo en la comisura de tus labios, rojos, pálidos, suaves como terciopelo. Recorro en vano cada esquina de tu piel, y en cada tacto me congelo como el hielo. Tu mirada es punzante como flechas. Me atraviesa y me desangra con su filo. Mas no me frena a desearla cada mañana: me seduce y me retiene con sigilo. Entro en pánico al escuchar tu voz, despierta en mí un deseo desconocido. Mi instinto grita que será mi perdición, pero me atrae, como a Eva lo prohibido. No hizo falta que cayera tu atuendo ni conjuros murmurados al oído; bastó con ver la silueta de tu cuerpo para oír cómo crecían mis latidos. Y aún sabiendo el alto precio de tu abrigo, y remando contra el río de la razón, solo Dios ve el fuego antes del incendio; ya habrá tiempo para pedirme perdón. David Morilla Sorlí

Cuando llega mayo...

Primavera de flores fragantes se cubre la plaza de rosas, y entre la gente que anda cantan ya las mariposas. Tras un marzo de brisa alegre y un abril de lluvia intensa, por fin ha llegado mayo con esa hermosura inmensa. Ya se escuchan los clamores de padres e hijos jugando. En los parques encendidos mil risas van aflorando. Pronto llegará el verano con su calor sofocante; aprovecha ahora la gente el tiempo de gran talante. ¡Ya llegó la primavera! Cielos de azul soleados, gozan jóvenes y ancianos de un buen vino de mercado. ¡Ya llegó la primavera! Surge el amor a raudales  Y cuando asome febrero... ¡más niños por los portales! David Morilla Sorlí

El viento susurra tu nombre

Cae la noche, susurra el viento tu nombre, y se cuela entre rendijas de mi ventana; me recuerda a tu voz de madrugada, o a mis suspiros cuando sentía tu roce. Cae la noche y se derraman tus palabras, me recorren angustiadas por el cuerpo; tu risa ahora es como arena de desierto, arena ardiente, que infiltra mis entrañas. No hay un día que no extrañe tus caricias, ni una noche que no sienta tu dolor. Sé que mañana despertaré sin noticias, que sentiré el vacío de nuestra cama y que dormiré sin el consuelo de tu amor. David Morilla Sorlí