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Mostrando entradas de octubre, 2026

Estrellas aledañas

Detrás de largas pestañas y sonrisas dibujadas se esconde un alma cansada que en silencio se autoengaña. Va tejiendo telarañas de dolor y de añoranzas y aunque una lágrima escapa se camufla en su mirada. El temor no le da tregua y la pena no se marcha, busca en la noche serena la paz que al día le falta. Y entre valles y montañas cuando la esperanza calla la consuelan las estrellas cuya luz nunca le falla. David Morilla Sorlí.

Casi

Un día te levantas y te das cuenta de que ya no eres ese niño dulce y travieso al que le encantaba jugar con hormigas en los patios, ir a los columpios, o intercambiar cromos de fútbol con sus amigos. Eres adulto, pero dentro de ti sabes que siempre seguirás siendo ese niño, con esa inocencia casi intacta de pensar que todo el mundo es, en el fondo, una buena persona. Y tienes tu grupo de amigos, ese que has ido tejiendo durante los años de tu tardía adolescencia y tu adultez primeriza, y por fin te sientes como uno más de ellos. Crees que has encontrado aquello que te fue negado de pequeño, probablemente no por malicia, sino porque nunca habías conseguido encajar del todo en ningún lugar. Le caías bien a todos, pero no eras amigo de nadie. Probablemente porque había algo que no terminaba de encajar, algo que te hacía sentir distinto, desplazado, sin saber muy bien qué era. Quizá era tu manera de ser, o de expresarte; o quizá simplemente habitabas una sensibilidad distinta, más honda q...

Te echo de menos

Echo de menos aquellas tardes de verano, sentados en una terraza, con mi nestea y tu coca cola, mientras el mundo parecía rendirse en silencio ante la belleza del lejano atardecer. Había algo en esa luz que nos envolvía, como si el tiempo se diluyera sin hacer ruido. Sin que lo supieras, a menudo dejaba de admirar el cielo para perderme navegando en tus ojos color café; en ellos no solo se reflejaba el ocaso, sino también el mapa secreto de tus pasiones y tus metas. Y allí, en esa admiración, encontraba una paz que pocas veces ha vuelto a habitarme. Echo de menos aquellos mensajes inesperados, esos en los que me decías que te escaparías del trabajo para robarle unos minutos al día y regalármelos a mí.  Comer contigo era un pequeño caos: decías que no sabías hacerlo, y siempre terminabas manchándote los labios. A mí me gustaba pensar que lo hacías a propósito, solo para darme la excusa perfecta de limpiártelos con un beso, como quien recoge un instante para que no se pierda. Recuerd...

Reflexión

Parece extraño, pero no lo es. A menudo me pregunto si he nacido para vivir ese cuento de princesas en el que todo sucede de manera perfecta y ordenada. Hace ya tiempo que me cuestiono si ese es mi destino. Creo que no, aunque quizá sean solo elucubraciones derivadas de las malas experiencias que he tenido a lo largo de mi vida. ¿Será posible encontrar a esa persona que no tenga reparos en amarme? ¿Soy tan exigente que no soy capaz de aceptar lo que la vida me ofrece día a día? No soy una persona exquisita, pero tampoco pido demasiado. Quiero algo orgánico, espontáneo, que no esté forzado ni condicionado por convenciones sociales o morales. Quiero poder querer y que ese sentimiento sea recíproco. No quiero tener que sobrepensarlo todo, ni vivir añorando la certeza de ser el correcto, de estar a la altura de lo que se espera de mí. Quiero dejar de cuestionarme si merezco que me quieran y poder sentir, sin dudas ni artificios, que alguien me elige por lo que soy, no por lo que debería se...