Combate perdido
No sé si soy quien mal piensa y deja sueltas las riendas de una mente obsesionada en querer y ser amada. Despistas mis sentimientos con palabras y momentos; luego te vuelves distante, dejándome solo, en trance. Aléjate si es preciso, lo pido sin compromiso; porque esta intermitencia arde como penitencia. Aun así sigo esperando un gesto que me confirme si he permanecido firme o de nuevo me he extraviado. Juro que este deseo mío es combate, es desafío; y aunque todavía confío, sé que nace ya perdido. Siempre has dejado bien claro que a ti no te es posible amar a un hombre sensible ni escribir nuestro legado. De mi mente he de arrancarte, seré preciso, renunciarte; pues prefiero ser tu amigo que borrarnos al amarte. David Morilla Sorlí