Irme es amarme
Tus palabras se escuchan cercanas,
pero no son las que ansío,
tus besos escriben “te quiero”,
pero tus labios guardan frío.
La noche termina en silencio,
en su sombra, estoy vacío.
La luz entra sin permiso,
y todo sigue, fui testigo.
Amanece con rocío,
se desprende de mis ojos.
No me quiero marchar ya,
quiero verte en tu reposo.
Pero debo protegerme,
elijo no despedirme
y me alejo silencioso...
David Morilla Sorlí
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