Combate perdido

No sé si soy quien mal piensa
y deja sueltas las riendas
de una mente obsesionada
en querer y ser amada.


Despistas mis sentimientos
con palabras y momentos;
luego te vuelves distante,
dejándome solo, en trance.


Aléjate si es preciso,
lo pido sin compromiso;
porque esta intermitencia
arde como penitencia.


Aun así sigo esperando
un gesto que me confirme
si he permanecido firme
o de nuevo me he extraviado.


Juro que este deseo mío
es combate, es desafío;
y aunque todavía confío,
sé que nace ya perdido.


Siempre has dejado bien claro
que a ti no te es posible
amar a un hombre sensible
ni escribir nuestro legado.


De mi mente he de arrancarte,
seré preciso, renunciarte;
pues prefiero ser tu amigo
que borrarnos al amarte.


David Morilla Sorlí

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